#SinFiltro Diario de un reubicado


Con el parón liguero me ha dado por compartir mi experiencia hasta la fecha como reubicado/expulsado de la Grada de Animación por parte del Valencia, C.F.

Mi historia es la historia de más de 350 socios del Valencia Club de Fútbol, que, por lo visto, como tenemos más de 30 años no servimos para alentar a nuestro equipo. Pensé que lo que viví en la presentación del Valencia contra la Fiorentina no podía superarse, pero sí, el “ambiente” enrarecido y culpando de todo a la grada y no a los jugadores durante el primer partido de liga me superó y me hizo recapacitar y compartir esta pena con la gente.

La rabia que llevaba y llevo por dentro por una decisión extremadamente injusta que ha llevado el club, bajo el dudoso amparo de la regeneración de la grada, hace que me replantee muy mucho volver a pisar mi estadio. No me cabe duda que habrá gente que no comparta mi opinión, no me importa, la respeto, pero yo sé lo que me pide el cuerpo cuando entro por el vomitorio, se que nací para vibrar por mi club, cantar por mi escudo, luchar por mis colores y ayudar a la victoria. Pero resulta que, la empresa de la que soy socio, considera que ya he acabado mi trabajo, mi ciclo de vida animando a mi club terminó y que no me necesita. Han sido años intensos, con sus momentos buenos y no tan buenos, pero siempre ahí, con dos manos dispuesto a ayudar a montar tifos, a repartir globos en acciones solidarias a oscuras en Mestalla, a organizar recibimientos, a preparar desplazamientos, a diseñar camisetas y mosaicos, a estar noches enteras en vela haciendo tifos como el escudo fundacional para directamente acudir a Mestalla y pasarse toda la mañana montando y repartiendo cartulinas. No me arrepiento, lo volvería a hacer, necesito volver a hacerlo, de lo contrario no le encuentro sentido al fútbol como espectáculo deportivo y de sentimiento.

El fútbol moderno que unos cuantos se han inventado nos lleva a situaciones tan surrealistas como la vivida en la presentación del Valencia, C.F. del pasado 13 de Agosto, donde a un socio ubicado en la zona baja frente a tribuna, se levantaba pidiendo que la gente de su alrededor animara y los encargados de seguridad le hicieron sentar ¿esto lo entiende alguien?.

El primer partido: ante todo quiero dejar claro mi total respeto al socio valencianista que tenía detrás de mí, y que simplemente va a ver a su equipo de toda la vida, a estudiar la estrategia del entrenador de turno, a quejarse de la defensa y a tomarse su aperitivo patrocinado por “El Manisero”. De acuerdo, tienes tu derecho incluso de silbar a tu equipo si juega mal (nosotros, los “ultras” silbamos al acabar el partido, jamás con el balón en juego, ese que tiene que entrar entre los tres palos) pero ¿quién te ha dado el derecho a insultar a un grupo de socios iguales que tú, que están viviendo el partido como tú y que llevan luchando cuatro meses contra una expulsión injusta de sus amigos y compañeros de grada, cuando ni siquiera tienes la más remota idea de que es lo que ha ocurrido?. Aunque entiendo que buena parte de culpa de no saber qué nos pasa es gracias al siempre infatigable Departamento de Comunicación del Valencia, ese que desde el 6 de Julio está redactando un comunicado sobre los motivos de nuestra expulsión. O son muchos los motivos y aún no ha acabado de pasarlo a limpio, o sencillamente no tiene motivos, y menos aún para hacer una discriminación por edad mediante su “derecho de admisión destructivo, y no selectivo”. Mil maneras, una cagada.

Otro tema son los horarios de los partidos que impone la liga. Y casi todos los clubs apoyando la medida, que vergüenza. Ese segundo partido de liga la situación de calor era insostenible y en el descanso nos fuimos al vomitorio por coger aire pero empleados del club nos prohibían estar ahí, cuando ni siquiera estaba el balón en juego. Y cuando encima lo que hacíamos es hacer aire a un niño con un golpe de calor terrible. Y ni una botella de agua quedaba en los escasos puestos de venta que hay. Hay muchas cosas a mejorar, pero otras no se deberían tocar.

Quizás por culpa de ese calor tuve otro roce con un socio que iba con su chiquillo, ya que no sabía nada sobre nuestra expulsión y no animación, y supongo que por eso no les decía nada agradable a mis compañeros que aún están en la Grada Joven del Valencia, C.F. (No Grada de Animación, a los hechos me remito). Hablamos y dialogamos, aún así el chiquillo lloró y mi bufanda CN10 se llevó. Ya es un amigo más en la grada en la que me obligan a estar sentado. Ahora llevo pegatinas que me sale más barato.

En el tercer partido, y por cambiar de aires y compañía, nos fuimos a otra zona del mismo fondo y grada, y tuve que aguantar pitos hacia mi gente. Si, algo se animaba, pero sin continuidad ni organización, y solo la primera parte. Vamos, como un equipo sin su delantera. Me llevo la anécdota de ese día de otros compañeros CN10+30 de esa zona que enseñaban a unos extranjeros a comer pipas. Qué paradoja.

Y por último, antes de este parón liguero, el cuarto partido contra el Atlético de Madrid y otra vez en horario de “ambulancia al ralentí”, y a seguir sufriendo. Se oía a la grada joven animar algo pero sin orden ni compás ni unificados ni con el director de orquesta ni sus ayudantes que se pasan los partidos de espaldas alentando y manteniendo arriba a 1850 personas. Y ni mucho menos todo el partido animando. Muchos compañer@s de CN10 nos han contado que esta vez, tras poner la huella dactilar, los tornos, el cacheo, la revisión exhaustiva de mochilas, para colmo, si llevabas alguna prenda de CN10 Curva Nord, la empresa de seguridad privada te paraba y se tomaba nota de sus datos y número de abonado. Qué cosas más raras pasan en nuestra casa. Y los +30 seguimos fuera, seguimos expulsados, seguimos amargados, pegados a un asiento para no molestar, aunque me he jugado la vida, y también 3.001€ porque me he puesto de pié sobre mi butaca en dos ocasiones gracias a Alves y a Voro. Y me viene a la memoria esos tifos que realizábamos en partidos como éste (el escudo de la ciudad, el escudo fundacional, la foto antigua de Bilbao….) que hacía que Mestalla estuviera enchufada desde un rato antes del partido. Que recuerdos, que nostalgia, que pena.

Señores del club al que amo y por el que doy la vida, que sepan que la decisión que han tomado no tiene ni pies ni cabeza, y que la edad no es un impedimento para sentir el fútbol como los hinchas lo sentimos. No me vale, Sr. Draper, que presuma que en Inglaterra se anima en todo el estadio. Bienvenido a Valencia, aquí la gente permanece sentada, callada y viendo el partido. La gente arriba y los jugadores abajo y en medio una distancia tan grande que, desde hace años, el nexo de unión han sido tus gradas de animación con Yomus y Gol Gran, y posteriormente con la Curva Nord CN10. Para bien o para mal, con nuestros fallos y nuestros aciertos, hemos estado ahí, luchando, defendiendo e intentando que no solo se animara desde la Grada de Animación, sino también interactuando con el resto del estadio.

Eso no te lo han contado Sr. Draper, solo te dicen que hay gente que ejerce su libertad de expresión donde y cuando quiere, y que cuando algo no le gusta lo dice, no durante los 90 minutos, pero lo dice.

¿Qué nos deparará la siguiente jornada? Lim dirá.

#AnimarNoEntiendeDeEdad