#SinFiltro Afonía


Dolencia con la que cada uno de los que esta noche pisemos Mestalla tendríamos que amanecer en el primer sábado de otoño, con o sin tres puntos en la tabla. Dejarse la garganta y el corazón de nuevo, arrimar el hombro como muchas otras veces, y olvidar que alguna vez en tu vida aprendiste a silbar. Eso último por la calle o en la ducha.

Suena fácil de escribir y de conseguir, pero hacer vibrar esta noche las cuerdas vocales con valencianismo dejando a un lado la ambición de la victoria, o los fantasmas que merodean las hojas de los periódicos en todas sus versiones no va a ser nada fácil. Pon tus dos pies en Mestalla con la mentalidad de que ni Nuno, ni Salvo, ni Peter Lim, ni Lay Hoon, ni siquiera cada uno de los once que vista la camiseta en ese momento importa. Que en los 90 minutos que comiencen a correr a las 20:30 solo hay una cosa en juego, y no es otra que nuestro Valencia CF.

Solo los que aprendimos a la vez a dibujar un escudo del Valencia que a leer, los que llevamos una vida sufriendo y disfrutando con esto, los que perdimos en Paris o Milán, los que cayeron en un pozo en el 86 y los que juntos creímos tocar el cielo en la Cartuja, solo nosotros somos capaces de dejar a un lado TODO, con el único objetivo de que llegado el pitido final, empiece el fin de semana como un viernes en el que hay fútbol merece.

Porque con más o menos silbidos, enfados o reproches, lo que quedará es el orgullo propio y colectivo de que nos hemos dejado la voz y hemos creído en nuestra fuerza, que nosotros mandamos por encima de todo, y Mestalla es nuestro y nuestra casa.

Nosotros decidimos el color de la noche, los tres puntos pueden ser más mérito nuestro que nunca, olvidando girar la cabeza hacia el marcador hasta que llegue el minuto 90, dejando a un lado la alineación que pise el césped y solo pensando en una cosa, dejarnos la voz. Solo de esa manera consigues apartar la rabia y desesperación creciente que nos lleva invadiendo desde que dio comienzo la liga o nos vinimos abajo en una noche de Champions. Para anteponer a eso lo que de verdad al final queda e importa: 3 puntos y nuestro orgullo; de que mandamos, de que los que de verdad compartimos esta pasión y entendemos esta locura, tenemos el poder de hacer de Mestalla un infierno para quien venga, e incluso para los nuestros.

Por eso hoy es día de nada de cabeza y de todo corazón. Olvidemos cualquier noción de fútbol que tengamos porque no sabemos el riesgo a correr si analizamos, y pensemos solo en lo que esta noche de verdad importa, el ValenciaCF.

El Valencia como historia, escudo, sentimiento y pasión está por encima de todo. Y ese Valencia que predomina, el que queda y el de verdad, ese, somos nosotros.

Nos vemos mañana sin voz en las farmacias.

TheVirtues1919