Huracán


Dícese en las últimas semanas del Valencia y su entorno. Ahora bien, el pasado no existe, los 90 minutos empiezan de nuevo y el fútbol nos brinda de nuevo esta noche una gran oportunidad.

Un corazón que late por encima de sus posibilidades, una garganta que sufre porque no le sale más voz y un cerebro anestesiado que no recuerda nada de lo que antes vivió.

22:30 de la noche, deberes hechos, las funciones orgánicas vuelven a su sitio. Le hemos, sino ganado, empatado o, me conformo, incomodado al Barça. Porque no pido, y los que de verdad sentimos esto estarán conmigo, más que eso. Lucha y garra. Coraje y esfuerzo. Pero del bueno, del espíritu que hizo a un chaval desconocido con cara de Popeye y nacido en Caravaca, pichichi de la entonces liga más competitiva del mundo. Porque es entonces cuando Mestalla se deleita, cuando somos un infierno y cuando tu valencianismo más salvaje te pide por favor que aquello no se acabe nunca.

Hoy tengo ilusión, me cuesta reconocerlo y eso me duele, pero lo intento asumir como normal. Sé que muchos que lean esto hoy también la tienen. Otros muchos no. Pero los que sí y los que no, creo que sí que tenemos algo que nos une y nos va unir siempre, que el Valencia es nuestra vida. Que entrene quien entrene, nos presida quien nos presida, cuando al Valencia le va bien, somos más felices. Que si al Valencia, pero al de verdad, al de 1919, al de Kempes y Claramunt, al de la Cartuja y si nos ponemos al de San Siro, si a ese le va mal, nuestros lunes son más lunes y los domingos saben más amargos que nunca.

Por eso creo que a todos hay cosas que nos gustaría cambiar de esta realidad, diversidad de opiniones seguro, pero hoy no es el día de las dudas. Esta noche es del Valencia CF, y por eso es nuestra. Porque por encima del resto de cosas, de todo, mande quien mande, después de 96 años, el Valencia, pero el de verdad, ese somos nosotros.

Lo dicho. A todos. Coraje, garra, cojones y corazón.

El espectáculo es nuestro.

Alea iacta est.

TheVirtues1919