Carta de un socio #SinFiltro


Pisé por primera vez Mestalla a los 5 años y supongo que fue amor a primera vista, desde entonces no he fallado a nuestra cita ningún fin de semana. Mi tía es la socia 98 del VCF, lleva yendo a Mestalla 67 años y sin duda fue de ella, y de mi abuelo, de quienes heredé esta pasión. Mi abuelo era primo, mejor amigo, confidente e inseparable compañero de Luís Casanova, hijo del mejor presidente de la historia de nuestro equipo. Mi tía siempre me dice que es fácil haber crecido viendo al mejor Valencia de la historia, y viniendo de una mujer que ha vivido la cara más amarga y, a su vez, los mejores momentos de este club, difícil es contradecirla.

No es hasta los ocho años, y tras el fallecimiento de mi tío, cuando mi tía decide poner un pase a mi nombre y cederme parte de sus acciones. Desde que tengo memoria, recuerdo quedarme embobado con los dos quesitos del campo. Llegó un momento en el que pasaba más tiempo mirando como disfrutaban las esquinas de Yomus y Gol Gran que mirando el partido en sí. Muy a mi pesar (ya que sabía perfectamente que no iba a ser solo una vez), me hice a la idea de que algún día tenía que vivir un partido de esa forma y ver en que se diferenciaba de la manera de vivir el fútbol que tenía el resto de la afición.

Definitivamente tomé la decisión después del recibimiento para la vuelta de la semifinal de UEFA contra el Atlético de Madrid, una vez el proyecto de la Curva ya había arrancado y una vez el resto de la afición tuvimos una primera toma de contacto con todo lo que iba a venir; y tras la anexión de ambos grupos de animación detrás de la portería del fondo sur en la segunda parte de un partido contra la Real Sociedad un año antes, dejando claro que algo muy grande estaba por llegar. Recuerdo el primer año de grada como un año “de transición”, en el que me gané al prosegur del paso entre tribuna y el fondo sur para que en las segundas partes pudiese colarme en aquella zona. Entonces con un pase de cualquier persona de la grada podías pasar el control que había para ir a los baños y entrabas a la grada. Por ello las segundas partes eran completamente distintas a las primeras en aquella zona. El segundo año, y tras debatirlo durante meses, dejé mi sitio en tribuna y a mi tía a cargo de mi hermano para incorporarme a aquel fondo que se había convertido en mi principal motivo para visitar Mestalla.

Tres años después, solo puedo decir que es la mejor decisión que he tomado en mi vida. Gracias a la Curva he conocido a gente por la que hoy en día daría la cara en cualquier situación, chavales a los que considero mis hermanos y que se que siempre podré contar con ellos. Gracias a la Curva mi mente se ha abierto mucho más. He conocido nuevas perspectivas, nuevas filosofías, nuevas formas de afrontar y vivir el día a día. Gracias a la Curva hoy en día sé más y conozco mucho más. Gracias a la Curva, he conocido la verdadera forma de ver y entender el fútbol. Gracias a la Curva hoy el Valencia es fundamental en mi día a día y en mi forma de vivir la vida. Gracias a esta forma de entender el fútbol he comprendido que los jugadores, los presidentes o las directivas van y vienen, que nosotros somos del VCF y que nosotros somos el VCF, y animamos por y para su escudo. La Curva existe por y para defender al VCF, y el VCF la necesita a su lado.

Tengo 18 años, curso una carrera universitaria, trabajo los fines de semana, tengo novia, una familia envidiable, unos amigos fantásticos y soy ultra del Valencia Club de Fútbol. Soy socio, simpatizante y defensor tanto de Ultra Yomus como de Curva Nord, y sé que sin uno no hay otro, y viceversa. Me gusta hablar de lo que sé y conozco de primera mano. Lo he tomado como regla después de que la experiencia me haya jugado malas pasadas. Pienso que el respeto es la base a partir de la que se tendría que dar cualquier relación. Que no hay cosa más grande que la defensa de tu honor y el de los tuyos. Y que la gloria debería de ser la meta de cualquiera. En los cuatro años que llevo metido en este mundo no he visto ni sabido de ningún acto fuera de lugar por parte tanto de Yomus como de la Curva en colectivo. Ni una sola situación sancionable o imperdonable tomada por sus directivas. Y sí que soy consciente de que ahora más que nunca ambas directivas caminan juntas y de la mano con el objetivo de animar a nuestro equipo de la mejor manera posible allá donde juegue. En estos cuatro años he recorrido al rededor de 18000 kilómetros para ver a mi equipo, he participado (en mayor o menor medida) en más de una docena de tifos, he vivido algunos de los mejores y de los peores momentos de mi vida siguiendo y animando a mi equipo, pero lo he hecho siempre rodeado de mi segunda familia, la que se elige.

Hace poco mi tía volvió a Mestalla después de muchos meses debido a una lesión. Aún no había estado esta temporada. Me llamó emocionada después del partido diciendo que hacía por lo menos 25 años que no se vivía algo parecido en el campo. Y me felicitó, nos felicitó a todos los miembros de esa grada la cual ha conseguido hacer de Mestalla el campo que a día de hoy más empuja a su equipo en España.

Y es por eso por lo que no llego a entender el motivo del bochornoso trato que estamos sufriendo por parte de nuestra directiva. No entiendo como nuestra directiva es la única que sigue las estúpidas reglas marcadas por parte del organismo más corrupto del sistema español: la LFP. No entiendo como los dirigentes de nuestro equipo anteponen la palabra del que será recordado como la persona que intentó acabar con el fútbol en España (en su verdadera esencia) sobre los actos y la actividad de los artífices del cambio en Mestalla. Y es que, si en estos 4 años de existencia, hubiese habido algún episodio ilegal, violento o reprochable por parte de Yomus, Gol Gran o Curva Nord en general, entendería que se tomasen algunas de estas medidas; pero no es así y no existe fundamento alguno para llevar a cabo esta bochornosa caza de brujas que parece tener un único objetivo: acabar con la CN10.

Pero no les daremos ese placer, esta es la vida que hemos elegido, con la que disfrutamos cada día defendiendo nuestro equipo y nuestra ciudad allá por donde vamos. Nosotros no repartimos carnets de valencianismo, ni somos ni seremos nunca quien para hacerlo, pero desde luego nadie podrá venir a darnos lecciones de sentimiento ni a reprocharnos nuestra pasión hacia el VCF. Y tranquilos, que a cada cerdo le llega su San Martín y sino al tiempo.

Por encima de todo, por encima de todos,

VCFoMORT.

#TebasDimisión

 

@danfinnegan96

Socio desde fundación CURVANORD.